Que el sexo está en la cabeza es algo que se les enseña a los niños en las escuelas, tal y como apreciamos con este ejemplo del programa educativo SKOLAE de Navarra.

“La identidad sexual hace referencia a la autopercepción de cada persona con respecto a la pertenencia a un sexo. No siempre coincide con las características biológicas de la persona, pudiendo sentirse niña y tener pene o sentirse niño y tener vulva”[1].

Los ideólogos del género reivindican que los padres no se pueden oponer ni a esta enseñanza ni a que sus hijos elijan que ser. Ya en otros países quitan los de servicios sociales a los hijos e incluso puede haber cárcel. Totalitarismo puro y duro.

Antes de introducirnos en las consecuencias del cambio de sexo en los menores, quisiera puntualizar unos aspectos sobre la transexualidad infantil.

Durante los primeros años el niño percibe un solo sexo. Si con el tiempo el niño no logra identificar la diferencia de sexo, puede llegar a tener en su imaginación un cuerpo fantaseado que puede resultar más verdadero, a veces, que incluso su cuerpo real.

Si permanece esta visión no real de si mismo, cuando llegue a la adolescencia, puede sentir extraño su cuerpo en incluso rechazarlo, pues ya de por sí en algunos les supone difícil asumir el cambio propio de esa etapa hacia la adultez. Esto es lo que les ocurre en extremo a los transexuales[2].

El sexo se encuentra en tres dimensiones inseparables, que se tienen que dar a la vez, nunca separadas: en el cuerpo (biología, fisiología o anatomía), en la mente (psicología, espiritualidad) y en la sociedad (sociología, cultura)[3]. La ideología de género separa por completo estas dimensiones lo que fomenta desequilibrios en el desarrollo psíquico y emocional del niño.

La Dr. Nieves González Rico nos recuerda que hasta los 9 años aproximadamente no se consolida la sexualidad definitiva. Por tanto, “a partir de esas edades si un niño se disfraza de niña, sabe perfectamente que asume una identidad que no le corresponde, que representa un papel distinto de su ser real, al que es capaz de identificar perfectamente” Sin embargo, gracias a esta intromisión de la IdG en las aulas, lo que están haciendo es todo lo contrario: confundirlos diciéndoles que la ropa no es ni de niños ni de niñas, que cada cual se puede poner lo que deseé y que puede ser del género que quiera, fomentando así la transexualidad infantil.

Quieren que los menores normalicen algo que es inviable por la propia naturaleza humana. Es imposible por mucho que te operes modificar tu ADN masculino o femenino.

Entonces, nos hacemos la pregunta ¿Se puede cambiar de sexo?

Cada vez son más los estudios que evidencian que no se puede cambiar de sexo[4]. Hay casos particulares de personas que nacen con alguna malformación genética y tienen su tratamiento. Lo cual no es excusa para extrapolarlo como algo normal al resto de la población. Es lo que tratan de hacer enseñando esto a los niños con el pretexto de la tolerancia, la diversidad y la igualdad de género. El escritor Francisco Martínez Peñaranda, en su libro “Sin paternidad no hay libertad, nos recuerda que: “Como siempre ocurre en la naturaleza, se producen enfermedades, alteraciones y trastornos genéticos durante la formación del embrión o durante la gestación, en porcentajes ínfimos, sobre un porcentaje de 4´6 por 100.000 habitantes”[5].

También ocurre que sin haber un trastorno o malformación física el niño trate de llamar la atención de sus padres por alguna causa.

Hay muchos transexuales, que no se identifican con los lobbys, que están en contra de la hormonación a niños por ser grave para su salud y porque no se sostiene por la simple palabra del menor que lo solicita. Este es uno de los aspectos más graves de todo esto: sin ningún estudio médico del caso del menor que lo afirme, se deja a su antojo que elija ser lo que quiera. Es pura ideología como vemos.

Pretender autodeterminarnos, autoconstruirnos, es caer en el pecado de sustituir al Creador. Lo que Dios ha creado está creado antes de nuestra propia existencia, es un don, un regalo. Debemos aceptar y respetar nuestra naturaleza tal cual es[6]. Igual que no puedes elegir tener alas en lugar de brazos por mucho que te pudieras llegar a sentir que eres un águila. No tenemos género si no sexo, por mucho que machaquen a los niños con la idea de que hay chicas con pene y chicos con vulva[7] y que te llamen tránsfobo si afirmas que eso es imposible.

 Y ahora vamos a descubrir algunas de las consecuencias tan terribles que de por vida se le condena a un niño que se somete a un tratamiento de cambio de sexo y que no les cuentan a los padres que permiten esto.

Como ejemplo de las consecuencias en adolescentes nos vale lo ocurrido en Inglaterra:

En el curso 2009/2010 el número de niñas que fueron derivadas por médicos para el tratamiento de cambio de sexo fueron 40, y en el curso 2017/2018 las derivaciones de la seguridad social (NHS) al tratamiento de cambio de sexo (GIDS), fueron 1.806 niñas, o sea un incremento de un 4.400 por 100. Para los niños, el incremento ha sido menor, aumentando en un 1.250 por 100” que no es poco.

Es por ello por lo que recientemente se ha prohibido el cambio de sexo en menores en el Reino Unido. Aquí en España, quizás tendremos que tocar fondo para que la sociedad y los políticos se den cuenta del destrozo que supone, lo malo es que se llevará por delante la vida de muchos niños inocentes.

También el Colegio de Pediatras de Estados Unidos en una declaración titulada” La ideología de género hace daño a los niños”, hace un llamamiento a educadores y legisladores a “rechazar todas las políticas que condicionen a los niños para aceptar como normal una vida de suplantación química o quirúrgica de su sexo por el sexo opuesto”. Así mismo sostienen que “son los hechos y no la ideología quienes determinan la realidad”, esto es, que “la sexualidad es un rasgo biológico objetivo”[8].

Entre muchas de las causas que les llevaron a hacer esta Declaración, resalto como consecuencias para los niños:

  • Los niños que utilizan bloqueadores hormonales para reasignación de sexo necesitarán hormonas cruzadas al final de la adolescencia. Las hormonas cruzadas (testosterona y estrógenos) se asocian con riesgos para la salud, entre ellos hipertensión, coágulos de sangre, derrame cerebral y cáncer.
  • Las tasas de suicidio son veinte veces mayores entre los adultos que utilizan hormonas cruzadas y sufren cirugía de reasignación de sexo, incluso en Suecia, que se encuentra entre los países más amigables con los LGTBI.
  • Los bloqueadores hormonales, inhiben el crecimiento y la fertilidad en un niño que antes era biológicamente sano.

Pero no sólo podemos encontrar consecuencias físicas. Hay otras que son mucho más graves, interiores, que destrozan por dentro el alma. Puede servir de ejemplo la historia de Walt Heller, un extransexual que, valientemente, expuso su sufrimiento que desde la infancia vivió y le llevó a la vida transexual de la que consiguió salir, afirmando que “con el tiempo descubrí que vivir como una mujer no me daba la paz[9]”.

Dato sumamente clave es que hasta un 98% de niños con género confuso y hasta un 88% de niñas con género confuso aceptan finalmente su sexo biológico tras pasar la pubertad de forma natural. De lo cual tampoco informan.

Puedes ampliar más información sobre este tema en el bloque II de mi libro Frente a la Ideología de género, educar en la libertad desde la infancia. Un saludo, la paz y hasta muy pronto.


[1] Programa SKOLAE, un itinerario para  aprender a vivir en igualdad. Gobierno de NAVARRA.

[2] Tony Anatrella. La diferencia prohibida, Sexualidad, educación y violencia. La herencia de mayo de 1968. Ediciones Encuentro S.A. Madrid, 1998, Pp. 253-255.

[4] Diario digital Actuall. “Los científicos desmontan la teoría del género: el que nace hombre morirá siendo hombre”. Por Javier Lozano. 01-05-2016.

[5] Ver más sobre la explicación científica de la transexualidad y distintos trastornos de identidad en la obra de Francisco Martínez Peñaranda “Sin paternidad no hay libertad. La tiranía del género”. Ed. SND Editores. Madrid. 2019. P. 118.

[6] Papa Francisco. Exhortación Apostólica Amoris Laetitia. Nº 56. Año 2016.

[7] Fichas elaboradas por la Asociacion Chrysallis Euskal Herria  en colaboración con la Red Loratuz..

[8] https://www.forofamilia.org/articulos-para-pensar/el-colegio-americano-de-pediatras-desacredita-la-ideologia-de-genero-hace-dano-a-los-ninos/

[9] Ver más sobre la experiencia de Henry Walter y otras personas en mi libro FRENTE A LA IDEOLOGIA DE GÉNERO, EDUCAR EN LA LIBERTAD DESDE LA INFANCIA. También encontrarás interesantes testimonios en el libro de FRANCISCO MARTÍNEZ PEÑARANDA “Sin paternidad no hay libertad. La tiranía del género.

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